[cmi-bolivia-editoriales] Masas
Arturo von Vacano
avonvac en worldnet.att.net
Sab Ago 6 15:52:45 PDT 2005
Mucho agradeceré la publicación de la siguiente nota:
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La Dictadura de las Masas
Arturo von Vacano
El centenario de la Rebelión de las Masas debe estar a la vuelta de la
esquina, creo porque me da flojera comprobarlo y porque en realidad no
importa: lo que importa es la actual dictadura de las masas y los medios y
modos, si es que existen, de combatirla. Para buscarlos entre quienes saben
de esas cosas es que intento hilvanar estas líneas. De ellos quisiera
esperar algún mensaje alentador y útil para emprender una guerra sin cuartel
contra tan monstruosa tiranía.
Para identificar a las masas basta con encender un televisor y espiar la
práctica, "en vivo" de algún deporte de moda. Esos gritos desaforados,
aplausos embrutecedores y embrutecidos, esos silbidos y aullidos de
pesadilla nos permiten identificar en un parpadeo a la Bestia de que hablo.
Es una Bestia inmortal: exigía sangre y violencia a los romanos del imperio
aquel en su momento más civilizado y demanda violencia y masacre hoy ante
cualquier partido de fútbol norteamericano durante los que uno que otro
ojo humano sale del campo de batalla rodando como canica liberada ‹ o
cualquier encuentro de fútbol universal, deporte que nunca hace públicos los
horribles daños que inflige a las piernas y otros órganos de los jugadores
mi modelo clásico lo dan las piernas laceradas de Pelé, secreto a voces que
sólo los más sensibles recuerdan.
Existen , por supuesto, abundantes expresiones de esta Bestia, y son
abundantes porque se dan cada vez que se junta una chusma de millones o
centenares.
La más peligrosa de todas es, sin duda, la que se da cada cuatro años cuando
el pueblo norteamericano "elige" un nuevo presidente. Este es el día en que
se mide los caprichos de ese pueblo de hora en hora con la única intención
de darle gusto: si eligiera mañana el canibalismo como fuente principal de
las vitaminas que necesita, mañana mismo firmaría ese presidente una ley
dedicada a legalizar ese acto de barbarie cavernaria.
¿De dónde le viene ese poder divino a la dictadura de las masas? Resulta
evidente que la fuente primera de tal poder es la multiplicación
desenfrenada del bípedo parlante, seis mil millones del cual circulan hoy
sobre la faz de la tierra.
La segunda fuente de ese poder es la revolución de las comunicaciones que ha
hecho instantánea a la noticia: el ideal de la televisión no consiste en
darnos la primicia de algún tiranicidio; consiste en mostrarnos en vivo y en
directo ese acto liberador. Todos los medios se empeñan en lograr el mismo
nivel de perfección.
Perfección en cuanto a la expresión de las masas, quiero decir. Mientras en
un estadio la vemos y escuchamos, en un impreso o un medio cibernético lo
sufrimos de modo casi igual debido a la cantidad masiva de periodistas,
columnistas, opinadores y chiflados que compiten por algunos segundos de la
atención popular, cosa que vengo haciendo desde que comencé a escribir esta
líneas.
Este problema ‹ la prensa impresa boliviana publica casi un centenar de
opiniones cada día, y me sobra como modelo ‹ es un añadido al bombardeo que
sufre minuto a minuto Juan Pueblo, bombardeo que basta para enloquecer a
cualquiera pero que no nos impide exigir luego a Juan Pueblo que vote
sabiendo a conciencia el por qué, para qué, por quién, cuándo, dónde y cómo
da su voto. Esperamos también que conozca ‹ gracias a su prensa ‹ a todos y
cada uno de los candidatos y sepa, además, explicar el meollo del total de
la problemática nacional. ¿No es esta la explicación más simple del fracaso
de la democracia formal? Por ello es que la voz de Juan Pueblo no es ya la
Voz de Dios sino el rugido de la Bestia.
Este conjunto de onomatopeyas me permite ‹ tengo la esperanza ‹ otra
oportunidad de rogar, sugerir, insinuar, aconsejar y, claro, también
demandar a la prensa en general que adopte la sana costumbre de presentar a
cada opinador, columnista, reportero, informador y/o entelequia con cuatro o
cinco líneas que resuman la autoridad moral, profesional o de cualquier otro
tipo de que tal informador goza y que usa para presentar lo mejor que le
nace en el caletre.
Es verdad que en estos tiempos democráticos todo el mundo tiene derecho a su
opinión, pero una verdad mayor afirma que una gran masa de opiniones merece
con toda justicia el destino de ser ignorada a muerte porque conforma
aquella otra masa monstruosa que la humanidad conoce como las Galaxias del
Disparate.
Esta sugerencia me nace como consecuencia de una nota de un Sr. Luis
Zavala Castro muy bien escrita sobre un libro titulado "Crónicas de la
identidad: Jaime Sáenz, Carlos Monsiváis y Pedro Lemebel". La posibilidad de
que lea yo ese libro es exactamente igual al cero absoluto, y ello no se
debe a mi mala voluntad sino a mi larga ausencia. No puedo, por tanto, negar
ni confirmar lo que Zavala Castro escribe. El único instrumento de que
dispongo para tomar en serio su nota es la información que pudiera
recolectar yo sobre Zavala Castro. Como tal información no existe en parte
alguna ‹ el medio que lo publica no ofrece más que el nombre y el apellido ‹
mi posición después de leer esa nota es más álgida que la anterior: ahora no
puedo, simplemente, hacerme una idea sobre lo que leo, sobre los autores de
lo que leo y menos, claro, sobre los temas que tales autores tocan, como el
libro citado.
Un viejo ideal de la prensa que se ha invertido en los años que corren
expresaba el sano deseo de servir al público lector. El objetivo era la
educación de las masas. Saber leer era educarse. Invertida la cosa, hoy se
usa a las masas y conviene por tanto mantenerlas tan bestias como de
costumbre. Tal política adolece de un solo defecto, aunque serio: cuando la
Bestia se bestializa, el fin del mundo estalla a la vuelta de la esquina.
Mírese la actual guerra mundial entre fanáticos cristianos y fanáticos
musulmanes.
Pocos instrumentos contribuirían mejor a la claridad de las ideas ‹ que es
posible, a despecho de tantos periodistas ‹ como ese pie de página que pido
para acompañar al nombre de todo autor. Para cumplir con ese viejo ideal,
basta con incluir párrafos como el que cierra esta nota, muy fáciles de
armar:
Las entrevistas, artículos y notas de Arturo von Vacano han sido publicados
por PARADE y por muchos diarios y revistas de 19 países latinoamericanos
desde 1960. Vacano vive en EE.UU. desde 1980 y fue editor de United Press
International entre 1980 y 1987. Es autor de varios libros. "Morder el
Silencio", una novela, fue publicado en 1987 por Avon Books de Nueva York
como "Biting Silence". Ruminator Books publicó "Biting Silence" en Junio de
2003. NoticiasBolivianas.com publicó como libro digital su "Memoria del
Vacío" en Abril de 2004. Latinas Editores publicó "Hombre Masa" en Agosto de
2004.
http://www.avonvac.com/index.html
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