[Cmi-bolivia] ¡Es posible desbaratar la asonada autonomista! - Declaración política de LOR-CI

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Sab Sep 13 09:56:50 PDT 2008









Declaración política de LOR-CI  Liga
Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional             





Para
derrotar a la derecha, movilización nacional













¡Es
posible desbaratar la asonada autonomista!




Las oligarquías de la “media luna” han lanzado desde hace un mes una
escalada de “lockouts” regionales, bloqueos y provocaciones, bajo los pretextos
de “resistencia civil”, “autonomía” y “recuperación del IDH”.

En estos últimos días, esta ofensiva tomó las proporciones de una
asonada ultra reaccionaria extendida desde Pando a Tarija, con su epicentro y
plaza fuerte en Santa Cruz, en una especie de “autogolpes regionales”
orquestados por sectores cívicos y Prefectos para imponer sus designios y
reasegurarse una relación de más fuerzas favorable.

La vanguardia de esta arremetida son las bandas fascistas y grupos de
choque de la Unión Juvenil Cruceñista y sus similares en Tarija, Pando, etc.
Estos grupos, perros rabiosos de la reacción y el racismo, se nutren de los
jóvenes universitarios hijos de la oligarquía y de bandas de lúmpenes
organizados y financiados por los “cívicos” y las prefecturas. Amparados en la
impunidad por los empresarios y autoridades locales, han asaltado y tomado
decenas de reparticiones del Estado nacional, instalaciones hidrocarburíferas,
medios de comunicación, apaleando y agrediendo salvajemente a mujeres,
indígenas, simple gente del pueblo o dirigentes masistas.

La masacre de Cobija del jueves 11, donde una movilización pacífica de
campesinos e indígenas fue atacada a tiros por los grupos de choque
autonomistas con el saldo de una decena de muertos (posiblemente sean 15) y
3unos 50 heridos, es el mayor exponente de los salvajes métodos de la extrema
derecha.

Los objetivos de la ofensiva
“cívica”

Así buscan bloquear el camino al intento gubernamental de destrabar la
aprobación de la nueva Constitución Política del Estado (CPE), iniciativa que
el gobierno quiere tratar en el Parlamento para llamar a las urnas el 25 de
enero de 2009.

Los “cívicos” saben que les es difícil poder imponer sus objetivos a
nivel nacional –de hecho, no están pudiendo pasar los límites de la “media
luna”, la derecha es débil en Occidente y no parecen contar por ahora con
suficiente apoyo entre los militares-, por eso pretenden, como mínimo, dar un
salto en la imposición de “autonomías de hecho”, cavando una profunda trinchera
en defensa de sus intereses y posiciones regionales, como el latifundio y el
manejo de los recursos locales para el caso de no poder frenar el proyecto
masista a nivel nacional.

Sus acciones buscan desarticular a nivel local el aparato del Estado
nacional, “capturando” oficinas nacionales e instituciones para abrir el camino
a las “autonomías de hecho”, como lo muestran el autonombramiento como
“gobernador” del prefecto Costas o el intento de hacer designaciones ilegales
de “autoridades” en las instituciones nacionales tomadas y saqueadas.

Y como muestran los asaltos fascistas al Plan 3.000 en Santa Cruz, al
Mercado Campesino en Tarija o la masacre de Pando, con el terror buscan
atemorizar y doblegar a los sectores populares que se resisten a las
imposiciones oligárquicas o simpatizan con el MAS, para asegurarse el control
de la “retaguardia departamental”, control social y político que se viene
erosionando pero que se desesperan por reafirmar a cualquier precio.

Aunque el gobierno ha reiterado una y otra vez su disposición a
“compatibilizar” la nueva constitución y los estatutos autonómicos de la
derecha, en la raíz de la furia autonomista está el temor a no poder impedir
que la nueva CPE fije un límite de entre 5 y 10 mil Has. a la propiedad privada
de la tierra. Por supuesto, esto no liquidaría la propiedad terrateniente ni
mucho menos, pero afectaría los intereses de los grandes clanes empresariales y
latifundistas del Oriente, para los cuales el libre e ilimitado acaparamiento
de tierras a costa de los campesinos y pueblos originarios y la
superexplotación (incluso en condiciones semiesclavas de la mano de obra, como
en Parapetí) son condiciones esenciales de su acumulación. Y más que a la letra
de la CPE, a lo que temen es a que las masas desposeídas y oprimidas del
Oriente quieran hacer efectivos su reclamos de tierra y territorio.

La política del MAS

El gobierno de Evo Morales ha venido haciendo toda clase de concesiones
y ofertas de diálogo a la derecha, pero ahora está obligado a mantener cierta
firmeza: al haberse relegitimado con el 67% de los votos a nivel nacional en el
referéndum del 10 de agosto, lo mínimo que puede esperar es habilitar la
consulta sobre la CPE, pues ceder a las exigencias autonomistas equivaldría
prácticamente a la rendición incondicional.

Por eso ha endurecido su discurso, denunciando como un “golpe
cívico-prefectural” al movimiento, ha ratificado al “equipo político” del
gabinete (De la Quintana, Rada y otros) en el reciente recambio de ministros,
pese a la campaña de la oposición y los medios; y ha expulsado al embajador
Goldberg, en un acto elemental de resguardo de la soberanía nacional, al
evidenciarse los lazos y contactos de éste con los prefectos y cívicos
autonomistas.

El Gobierno ha apostado a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional
para retener algo de control sobre las regiones insubordinadas y contener los
asaltos a instituciones, aunque como lo han demostrado los hechos, los
uniformados hasta ahora siempre han retrocedido ante el ataque de los grupos
fascistas aunque fueran poco numerosos. En algunos lugares, como Guayaramerín,
directamente han dejado vía libre sin resistencia a la ocupación de las
oficinas nacionales.

Detrás de esto, los mandos militares y el gobierno se ufanan de que han
actuado con “responsabilidad” e “inteligencia” para “no caer en las provocaciones”.
En el fondo, es una política funcional a la necesidad de no poner a prueba la
cohesión de las instituciones armadas en un enfrentamiento con las burguesías
locales –que podría llevar a dividirlas dados los múltiples lazos de la
oficialidad con los cívicos de las regiones-, y preservarlas como garantes del
orden burgués y árbitro en última instancia, si la crisis se revela
incontrolable. Las últimas declaraciones del Comandante de las FF.AA., Gral.
Trigo, anunciando que “no vamos a tolerar más el accionar de grupos radicales y
violentos que solo están llevando al enfrentamiento entre bolivianos” al mismo
tiempo que 'Al señor presidente de Venezuela, Hugo Chávez y a la comunidad
internacional les decimos que las FFAA rechazan enfáticamente intromisiones externas
de cualquier índole vengan de donde vengan', pueden estar mostrando que ante
las dimensiones de la crisis nacional, las FF.AA. comienzan a posicionarse más
abiertamente en este sentido y recuperar autoridad, como comenzarían a hacerlo
en Cobija.

De todas formas, la actitud del gobierno de “serena firmeza” frente a
la asonada autonomista encubre que la estrategia del MAS sigue siendo la de
conciliar y concertar con esos mismos Prefectos, representantes de los
empresarios y terratenientes a los que llama “golpistas” y “fascistas”. Es que
el objetivo del gobierno no es vencer a la reacción, sino convencerla de que
vuelva a la mesa de negociaciones. Por ello, más allá de algunas frases y
advertencias a la oposición, Evo Morales, García Linera y sus colaboradores
quieren evitar que el movimiento de masas salga a las calles a enfrentar a los
autonomistas con sus propios métodos. De hecho, aunque están “dejando correr”
algunas iniciativas que surgen desde abajo no quieren un “desborde” de los
movimientos sociales que dificulte su estrategia conciliadora.

El movimiento de masas comienza
a enfrentar a los reaccionarios

Ante los ataques racistas y fascistas, los sectores más organizados del
movimiento de masas en el Oriente están resistiendo valientemente, como lo
muestran los enfrentamientos en torno a la populosa zona del Plan 3.000 en
Santa Cruz o la defensa del Mercado Campesino en Tarija. Algunos sectores que
están en la “línea de fuego”, como las organizaciones de colonizadores de San
Julián y Yapacani, también hn salido a contrabloquear a los cívicos cruceños.
En el Chapare han iniciado bloqueos los cocaleros, cortando la ruta a Santa
Cruz en Bulo Bulo y otros puntos.

En La Paz y todo Occidente, crece la inquietud entre los trabajadores,
los campesinos y el pueblo. Los “ponchos rojos” de Omasuyos han reiterado su
disposición a movilizarse. En El Alto, cientos de jóvenes han salido a
protestar contra el Banco Mercantil Santa Cruz y otras empresas privadas
identificadas con la reacción.

Lamentablemente, el CONALCAM se disciplina a la política del gobierno,
frenando la disposición a luchar que crece en las bases y hasta ahora, la
principal medida que anuncian es… una marcha desde Caracollo a La Paz para la
semana que viene, una pacífica y agotadora demostración cuando lo que haría
falta urgentemente es una gran movilización nacional con paros, bloqueos y
movilización, para rodear de solidaridad a nuestros hermanos del Plan 3.000,
Pando, Tarija, San Julián, etc., e iniciar el contraataque hasta aplastar a la
reacción autonomista. Entre tanto, Pedro Montes y la cúpula de la COB están
jugando un papel vergonzoso, dejando al movimiento obrero completamente
desarmado ante la crisis, cuando hubiera hecho y hace falta una convocatoria
urgente a la acción.

¡Sólo la fuerza de los
trabajadores, los campesinos, los pueblos originarios y los sectores populares
de las ciudades le puede “sentar la mano” a la reacción autonomista y a sus
grupos fascistas!

¿Otra vez al diálogo?

Bastó que el Prefecto de Tarija, Mario Cossio anunciara la
predisposición de los Prefectos a dialogar para que el gobierno, que insiste en
ser el más dispuesto a sentarse a negociar, invitara a una reunión esta tarde a
las 18.00 en La Paz con ese representante del autodenominado CONALDE, el
agrupamiento de los Prefectos autonomistas.

Detrás de este enésimo intento de diálogo está la fuerte presión de la
“comunidad internacional” y de sectores de la clase dominante que temen que la
crisis adquiera dimensiones incontrolables.

El gobierno de Brasil ya insinuó enviar a A. García, importante asesor
de Lula, como posible mediador, preocupado por el riesgo para el abastecimiento
de gas boliviano. El gobierno argentino y otros vecinos estarían gestionando en
el mismo sentido.

La ONU ofreció facilitar el “diálogo”, actuando evidentemente por
cuenta del imperialismo, y una representante del organismo ya se reunió con Costas
en Santa Cruz.

La Iglesia, las instituciones de la “sociedad civil”, los medios de
prensa, etc., suman su voz al coro que pide diálogo…

Sin embargo ¿qué puede salir del diálogo? Mientras se dicen  dispuestos a negociar, los cívicos y sus
bandas siguen protagonizando acciones, como el cierre de válvulas en Samaipata,
y nuevas agresiones en toda la “media luna”. La única forma de llegar a un
acuerdo con ellos sería aceptar sus exigencias fundamentales y reconocer lo que
han avanzado en las “autonomías de hecho” durante estas semanas de escalada
violenta e impune de los grupos fascistas a su servicio.  Un acuerdo sólo puede hacerse a costa de
sacrificar las más elementales expectativas e intereses de los trabajadores y
el pueblo. Además, el diálogo y un eventual acuerdo con los prefectos, lejos de
“aislar a la derecha golpista” como espera el MAS, sólo servirá para legalizar
sus agresiones, que redoblen sus fuerzas y vuelvan a la ofensiva más
envalentonados… como ha pasado hasta ahora en dos años de intentar conciliar.

Hay que pasar a la acción
¡Movilización nacional y autodefensa de masas!

Aunque ahora todos llamen a la calma y al diálogo, la crisis sigue
abierta y los autonomistas continúan avanzando y agrediendo en toda la “media
luna”. Apoyamos la legítima autodefensa que comienzan a ejercer sectores
populares en Santa Cruz, Tarija, etc., ante los ataques fascistas. La
arremetida autonomista y los hechos que se vienen sucediendo en la “media luna”
han puesto al orden del día y como tarea más urgente la de poner en pie en
todas las organizaciones de masas Comités de Autodefensa, y centralizarlos en
milicias obreras y campesinas a nivel nacional. Distintas voces comienzan a
levantarse incluso en sectores que apoyan al MAS, anunciando su disposición a
movilizarse hacia Santa Cruz o pidiéndole a Evo que entregue armas. ¡En lugar
de creer en los llamados oficiales a confiar en las FF.AA. y la policía para
que detenga a los grupos fascistas, tarea que no pueden ni quieren llevar a
cabo consecuentemente; los “movimientos sociales” que quieren defender al que
consideran su gobierno, tienen que exigir a Evo armas y entrenamiento eficaz, y
que se abran los cuarteles para ello!

Las organizaciones campesinas e indígenas, como las federaciones de
cocaleros de Yungas y el Chapare, las organizaciones del Bloque Oriente, la
CSUTCB, las juntas vecinales populares de El Alto y todo el país, etc., junto a
la COB, la FSTMB y los sindicatos, tienen que confiar sólo en sus propias
fuerzas y sus métodos de lucha para enfrentar y derrotar a la reacción. Para
ello les decimos: no se subordinen a las directivas desmovilizadoras del
Gobierno, exijan a sus direcciones la inmediata movilización nacional unitaria,
con paro de labores, bloqueo de caminos y concentraciones populares en todo el
país, para enfrentar y aplastar a las oligarquías, acabando con el latifundio,
imponiendo la demanda de tierra y territorio para nuestros hermanos campesinos
e indígenas y movilizando a los trabajadores petroleros, de la agroindustria,
etc., para que tomen en sus manos las empresas de los Marinkovic, Dabdoub y
demás clanes burgueses y terratenientes y las pongan a trabar la servicio del
pueblo como empresas nacionalizadas.

Si hubiera un claro llamado a la acción, cientos de miles responderían
y se podría batir a la reacción proimperialista. Hay que poner en pie un gran
frente único de masas para la lucha y la COB debe pronunciarse ya y llamar a
coordinar; este sería también el camino para comenzar a preparar política y
prácticamente una Asamblea Popular que concentre las fuerzas obreras,
campesinas, indígenas y populares en la lucha para aplastar a la reacción e
imponer las demandas obreras, campesinas, indígenas y populares.

Los trabajadores y estudiantes socialistas revolucionarios que formamos
la LOR-CI participaremos sin condiciones en toda acción progresiva para
enfrentar a la derecha con los métodos de la movilización de masas. Nos ponemos
a disposición de la más amplia unidad de acción de los trabajadores, los
campesinos, los pueblos originarios, respetando y comprendiendo sus
expectativas en las promesas del MAS, pero sin conceder el menor apoyo político
al gobierno y manteniendo todas nuestras críticas a su accionar al servicio de
la colaboración de clases con la burguesía, que sólo ha servido y sirve para
envalentonar a la reacción y postergar los reclamos de los trabajadores y el
pueblo.

Reiteramos nuestro llamado a los trabajadores mineros de Huanuni, al
magisterio urbano de La Paz y a otros sindicatos combativos, a la juventud que
quiere enfrentar a la derecha, a la izquierda que se reclama obrera y
socialista, a impulsar sin tardanza un bloque de lucha y por una política
independiente de los trabajadores, para impulsar sin tardanza esas tareas en
fábricas, minas, barrios, comunidades y centros de estudio.

Bolivia, nuevamente en la
encrucijada del tablero sudamericano

La crisis boliviana está nuevamente en la primera plana de los medios
internacionales y se ha convertido en un foco convulsivo de una situación
sudamericana que comienza a estar más tensionada por “turbulencias” económicas
y políticas y donde el intento de las clases dominantes de hacer girar el
escenario político más a la derecha, apoyándose en el desarrollo de “nuevas
derechas” como el autonomismo, termina provocando más bien inestabilidad y
polarización social y política.

En la situación boliviana juega su papel un sector de la ultraderecha
norteamericana, que se ve en retirada con el ocaso de la administración Bush, y
apoyando al movimiento autonomista encuentra una forma de anotarse algunos
éxitos en la región, como mostrarían los encuentros entre Costas y Goldberg así
como el viaje reciente de Marinkovic a Miami.

En este contexto, la expulsión de Goldberg es un acto elemental de
autodefensa por parte del Gobierno y el Gobierno venezolano se solidarizó con
Bolivia, expulsando también al embajador norteamericano en Caracas y retirando
al suyo de Washington hasta que haya una nueva administración en la Casa
Blanca. Entre tanto, el respaldo de la OEA a Evo y la “preocupación” de Lula y
otros vecinos, intentan contener la crisis en Bolivia evitando mayores riesgos
para el orden regional, donde hasta ahora han primado las políticas de
contención y mediación como remedio ante los procesos más convulsivos.

El desenlace de los actuales sucesos en Bolivia tendrá fuertes
repercusiones a nivel regional. De hecho, la ofensiva autonomista y
proimperialista en el Oriente boliviano afecta lso intereses más elementales de
los pueblos de toda la región. La solidaridad continental con el pueblo
boliviano y contra las acciones de la derecha es urgente ¡Hacemos un llamado a
los trabajadores y los pueblos de toda América latina y el mundo!

 

La Paz, 12 de septiembre de 2008



LOR-CI 
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