[indymediapr] Biografía José (Fefel) Varona, mártir de la lucha estudiantil

Cacimar Cruz ollantay80 en hotmail.com
Jue Mar 23 21:42:23 PST 2006


José Rafael (fefel) Varona Berríos: símbolo de la solidaridad estudiantil 
latinoamericana con Vietnam

José Rafael Varona Berríos nació en Puerto Rico el 6 de septiembre de 1946. 
Se inicio en la lucha política cuando estudiaba en la escuela secundaria 
“Juan José Osuna” en San Juan, donde fundo junto a varios compañeros de 
estudios un capitulo de la Federación estudiantil Pro Independencia (FEPI).
FEPI, fundada en 1962, es una organización que trabajaba por la integración 
de los estudiantes de escuelas secundarias a la lucha por la independencia 
de puerto Rico y por el desarrollo del movimiento estudiantil de ese nivel.
Desde muy joven se despertó en el una gran inquietud por la situación 
política de su país, sometido por una despiadada dominación y explotación 
por parte del imperialismo norteamericano.
Fefel, como se le conocía cariñosamente, sentía gran admiración por los 
héroes del nacionalismo puertorriqueño. El ejemplo y los firmes ideales 
antiimperialistas del gran líder don Pedro Albizu Campos y el ejemplo de los 
presos nacionalistas puertorriqueños, la abnegada dedicación y sacrificios 
de esos patriotas por lograr la independencia de Puerto Rico ejercieron en 
el una gran influencia a la hora de tomar la decisión de entregarse por 
completo a la lucha de su pueblo.
En 1964 ingreso a la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de 
Puerto Rico, integrándose de inmediato a las filas de la FUPI. Fue uno de 
los dirigentes estudiantiles más destacados durante las intensas luchas que 
estremecieron la universidad durante los anos sesenta, por la reforma y 
democratización de la enseñanza, por el rescate y defensa de los derechos 
estudiantiles y en contra de la presencia en las universidades del Cuerpo de 
Entrenamiento para Oficiales de la Reserva (ROTC), institución del ejercito 
de Estados Unidos dedicada al reclutamiento y entrenamiento de estudiantes 
universitarios para que luego sirvan como oficiales en las filas de ese 
ejercito imperialista.
Fue elegido por dos anos representante estudiantil de su facultad en el 
consejo de estudiantes.
Entre otras responsabilidades que ocupo en la FUPI podemos mencionar su 
labor como redactor del periódico Patria, vocero informativo de la 
organización, y como secretario de relaciones internacionales.
Del 29 de julio al 11 de agosto de 1966 tuvo a lugar en La Habana, Cuba, el 
IV Congreso Latinoamericano de estudiantes (IV CLAE) al cual asistió Fefel 
como delegado de la FUPI. Fundada la OCLAE en ese evento y elegido su primer 
secretariado permanente, Varona se integra inmediatamente a ese cuerpo, 
representando a su organización.
El 8 de marzo de 1967 partió desde La Habana integrando una delegación de la 
OCLAE, con los objetivos de participar en la reunión del comité ejecutivo de 
la Unión Internacional de Estudiantes(UIE), a celebrarse en Praga, y el IX 
Congreso de esa misma organización a celebrase en Ulan Bator, Mongolia; y 
terminando dicho congreso, partir hacia Hanoi a cumplimentar una invitación 
de la Unión Nacional de Estudiantes de Vietman(UNEV), momentos en que ese 
país era blanco de criminales e intensos bombardeos por parte de la aviación 
yanqui.
La delegación cumplió las primera dos etapas de su viaje normalmente. 
Llegaron a Hanoi el 10 de abril donde fueron recibidos por el presidente de 
la UNEV y otros dirigentes de esa organización, entre ellos, Nguyen An Hao, 
quien se les uniría como guía y traductor. An Hao había estudiado en Cuba y 
se mostraba muy interesado en conocer la problemática latinoamericana, 
sentía un gran cariño hacia la Revolución Cubana. Allí también los 
recibieron los muchachos vietnamitas con flores en sus manos para sus 
hermanos latinoamericanos. El delegado puertorriqueño por su parte, sentía 
una gran admiración y simpatía hacia la lucha de los estudiantes, la 
juventud y el pueblo del país que en esos momentos visitaba. En las 
numerosas manifestaciones realizadas en Puerto Rico, donde se combinaba la 
campana contra el Servicio Militar Obligatorio (SMO) en las filas del 
ejército yanqui para la juventud puertorriqueña, Fefel siempre dijo 
presente. Y finalmente aceptó lleno de entusiasmo la encomienda que le 
hiciera el secretariado de la OCLAE (que por decisión del IV CLAE trabajaba 
también como Comité Permanente de Solidaridad con Viet nam) para que le 
llevara a la juventud y los estudiantes vietnamitas el saludo sincero y el 
mensaje solidario de los estudiantes latinoamericanos y del Caribe.
Durante su estancia en aquel país la delegación visitó escuelas, 
universidades, centros de producciones industriales y agrícolas y tuvieron 
encuentros de producción fraternales con los estudiantes y los jóvenes en 
las Brigadas de Choque en las Fuerzas Armadas, en las fábricas y en el 
campo.
En la Facultad de Farmacia de la Universidad de Hanoi tuvo lugar un acto 
solemne de bienvenida, hubo una visita a la Misión Permanente del Frente 
Nacional de Liberación de Viet nam del Sur y tuvo por último el honor de 
entrevistarse con el Primer Ministro de la República Democrática de Viet nam 
(hoy República Socialista de Viet Nam), Pham Dong.
El 18 de abril mientras se dirigía a visitar una escuela preuniversitaria en 
la provincia de Tahn Hoa, a unos 30 kilómetros de la misma, fueron objeto de 
un salvaje ataque aéreo. La delegación fue perseguida y atacada 
reiteradamente por dos aviones yanquis, fue un ataque criminal pues no había 
en los alrededores objetivo militar alguno, solo una pequeña aldea a unos 50 
metros con no más de una docena de casas. Como resultado de la agresión, 
murió en el acto el dirigente de la UNEV, Nguyen An Hao; un dominicano 
integrante de la delegación resultó con un brazo mutilado y Varona con una 
profunda y sangrante herida en la cabeza.
Poco tiempo después el delegado dominicano relataba lo siguiente sobre aquel 
difícil momento que vivió: “Íbamos a visitar esa mañana un preuniversitario, 
y una delegación de ese centro formada por dos compañeros, llego a donde nos 
encontrábamos para acompañarnos en el viaje. Salimos aproximadamente a las 
nueve de la mañana en un jeep. Bastante alegres, los compañeros insistían en 
que le cantáramos, y en el trayecto cantamos y le recitamos poemas que el 
eficiente compañero Nguyen An Hao traducía simultáneamente.
“Había transcurrido treinta minutos aproximadamente. Transitábamos durante 
todo ese tiempo a través de una zona bastante clara cunado sentimos el ruido 
de motores, enseguida nos percatamos de que se trataban de aviones muy 
veloces, el ruido se acercaba en forma increíblemente rápida. El chofer paró 
en seco el vehículo. Nos desmontamos los nueve que viajábamos en el jeep; es 
decir, los tres estudiantes vietnamitas que fueron a recibirnos, nuestra 
delegación latinoamericana, el compañero An Hao, un dirigente de la juventud 
de la provincia de Than Hao y el compañero chofer. Al salir del carro vimos 
que en ese momento dos aviones del tipo Phantom cruzaba por sobre nuestras 
cabezas. Por instinto todos echamos a correr hacia la banda derecha, hacia 
un arrozal poco crecido y completamente encharcado; íbamos corriendo y 
veíamos que los aviones empezaron a girar; el ataque era inevitable. Los 
aviones venían en picada a gran velocidad, solo se distinguía un punto 
central y dos líneas plegadas y un ruido que nos hacía recordar las 
películas de guerra que habíamos visto cuando éramos muchachos… Solo vi 
cuatro destellos que se habían despegado de las alas de un avión. No podía 
precisar con exactitud de que se trataba”. “El puertorriqueño y yo caímos 
juntos y juntos fuimos bañados por el fango y la hierba que nos cubría la 
cabeza con el primer impacto, que había caído muy cerca levantado 
verdaderamente columnas de fango rellenos de metralla. Inmediatamente otro 
de los aviones disparó una ráfaga de muerte, picando también a 15 o 20 
metros de donde nos encontrábamos.
“Empezamos avanzar arrastrándonos por sobre el fango. Lo que sentía y lo que 
pensaba era indescriptible. (Cuando uno ve la muerte tan cerca y además sube 
la indignación porque se ve atacado a mansalva, sin nada con que defenderse, 
sin haber objetivos militares ni cercanos ni lejanos ni siquiera unidades de 
milicias que talvez no le hubieran permitido el lujo de volar en rasante 
como lo hicieron a sabiendas de que atacaban a un grupo de civiles. A mi 
mente acudieron los sucesos del Puente Duarte, en 1965, cuando la aviación d 
Wessin ametralló en forma indiscriminada la cuidad de Santo Domingo). 
Seguíamos avanzando con dificultad por sobre el fango, viendo como los 
aviones se colocaban de nuevo en posición de ataque. Sentíamos otra descarga 
y de inmediato otra mas…la ultima”.
“Al levantar la cabeza vi mi brazo y no sabia realmente si era mi brazo 
derecho u otra cosa. Solamente veía carne desgarrada y un hueso salido como 
lanza; fango y hierba que abandonaba sus colores de origen para enrojarse 
por la sangre que corría libremente en todas direcciones. Al incorporarme 
sentí un fuerte dolor, y mas fuerte que mi dolor fue la impresión de ver 
boca arriba, ojos volteados, con un hoyo manando sangre al lado derecho de 
la cabeza, a José Varona, compañero en el precipitado viaje a rastras por el 
arrozal; mi primer pensamiento fue que “FUPI” estaba muerto. A su lado yacía 
el compañero An Hao, en idéntica posición, mirando al cielo en medio de un 
charco de sangre enlodecida. Su cuerpo se tornaba cadáver ante mis ojos. No 
había en el, el mas mínimo aliento de vida”.
Así sobre el suelo de Viet Nam en lucha, la sangre de estudiantes 
latinoamericanos derramada por las acciones criminales de los imperialistas 
se mezcló con la de sus amigos vietnamitas.
Desde el mismo momento de la agresión se dedicaron para la atención de Fefel 
Varona todos los recursos disponibles en el mismo lugar de los hechos. A las 
pocas horas de haber ocurrido sido conducido a un hospital en la provincia 
de Than Hoa, se envió desde Hanoi el equipo y personal científico que 
constantemente lo atendería con posterioridad hasta su arribo a Moscú.
La primera operación permitió limpiar la gravísima herida causada en la 
parte superior de la cabeza por la metralla yanqui y controlar la 
hemorragia. Los alrededores del hospital- pese a estar evacuada la cuidad de 
Than Hoa- eran bombardeados, lo que obligo a trasladar al herido hacia una 
pequeña aldea de las proximidades, donde se le practicarían la segunda y 
tercera operaciones.
La cuarta operación fue la más importante y culminaba con éxito. A las 
cuatro horas de estarse desarrollando, comenzó un ataque de la aviación 
norteamericana a la aldea, quedando interrumpida la operación cuando el 
personal médico fue lanzado al suelo por la onda expansiva de una de las 
bombas.
Al tiempo de terminarse la operación sobrevino un nuevo ataque, 
circunstancia que obligo a conducir al herido a una trinchera abierta en una 
zanja, donde a modo de refugio, contaba con una capa de tierra como 
protección. Allí permanecerían durante seis días, periodo de tiempo durante 
el cual los médicos y enfermeras abanicaban a Fefel y le aplicaban compresas 
de agua para refrescar su cuerpo con temperaturas altísimas.
Trasladado finalmente a Hanoi, se confirmó que la infección de la herida se 
había generalizado a todo el cerebro, como consecuencia de la permanencia en 
la trinchera, decidiéndose entonces que fuera trasladado con urgencia fuera 
del país, donde no existiesen los riesgos que también correría en Hanoi.
La atención vietnamita a Varona había sido esmerada, pese a los escollos 
interpuestos por la situación de guerra que afrontaba el país.
El 25 de mayo del mismo año llego a Moscú, procedente de Hanoi, un avión 
conduciendo al estudiante puertorriqueño gravemente herido. A bordo del 
mismo se encontraba el doctor Xuong, notable medico vietnamita, jefe del 
departamento de neurocirugía del Hospital Universitario de Hanoi; un 
cirujano auxiliar, un anestesista y una enfermera, con el equipo necesario 
para el caso de que hubiese sido preciso operar durante la travesía aérea.
Destacados especialistas soviéticos se hicieron cargo desde ese momento del 
camarada Fefel, logrando mantener despierto en el un débil hálito de vida a 
pesar que la herida cubría la cuarta parte de la cabeza. Durante los once 
meses y seis días transcurridos entre la agresión y el momento en que expiro 
permaneció inconsciente. Nunca sabremos que buscaban sus ojos inquietos con 
tanta ansiedad por las paredes de la habitación del hospital, ni que 
pretendía decir cuando sus labios se crispaban como si fuera a hablar. El 
compañero dominicano que fue a verle le pidió que le apretara su mano si lo 
reconocía, sintió la presión cálida de la mano de Fefel.
Poco antes de morir le llegó en Puerto Rico una irónica carta donde se le 
exigía presentarse para ser enrolado en las filas de las fuerzas armadas de 
estados Unidos, las mismas fuerzas imperialistas que segaron su vida joven.
El 24 de marzo de 1968 falleció Varona en Moscú a los 21 años de edad. 
Decenas de declaraciones se emitieron en distintas partes del mundo 
condenando aquel crimen especialmente en Viet Nam, la Unión Soviética, Cuba 
y Puerto Rico.
Al conocerse en La habana la noticia el secretariado permanente de la OCLAE, 
emitió inmediatamente una declaración que en una de sus partes señalaba:
“Ahora la juventud universitaria latinoamericana tiene un nuevo nombre a 
sumar a la larga lista de sus héroes y mártires, y el imperialismo yanqui un 
nuevo crimen que agregar, a la sarta interminable de sus atrocidades. Con la 
muerte de varona, la juventud latinoamericana aporta su cuota de sangre a la 
gran batalla que el heroico pueblo vietnamita libra, día a día, contra el 
agresor norteamericano y sus títeres. La sangre de la juventud de este 
continente se une así, sobre el mismo suelo, a los inmortales combatientes 
de ese país del sudeste asiático, simbolizando la profunda unidad de 
nuestros pueblos en la causa de la liberación de la humanidad del yugo 
opresor del imperialismo”.
En la misma declaración se hizo un llamado a las organizaciones 
estudiantiles miembros de la OCLAE y a toda su juventud universitaria de 
Nuestra America y del mundo a “rendir tributo de recordación al inolvidable 
compañero José Varona, mártir genuino del estudiantado latinoamericano caído 
en el cumplimiento de su deber internacionalista así como el compañero 
Nguyen An Aho”.
La declaración del Secretariado de la OCLAE terminaba señalando que “El 
mejor homenaje que podemos rendir… es incrementar el gran combate emprendido 
contra el imperialismo, mostrando nuestra solidaridad con el heroico pueblo 
vietnamita, mediante la lucha revolucionaria, que conduzcan al imperialismo 
a su destrucción final”.
Años mas tarde por acuerdo unánime del Sexto Congreso Latinoamericano de 
Estudiantes (VI CLAE), celebrado del 15 al 17 de marzo de 1979 en La Habana, 
Cuba, el conjunto del movimiento estudiantil de América Latina y el Caribe 
instituyó la Orden “José Rafael Varona, máximo galardón que otorga la OCLAE 
a “personalidades y organizaciones en reconocimiento a sus relevantes 
meritos en la lucha general de los pueblos contra el imperialismo y sus 
secuelas de dominación y opresión, y por su plena liberación e independencia 
nacionales”.
La Orden ha sido conferida, hasta el momento, al presidente de los consejos 
de estado y ministros de Cuba, comandante en jefe Fidel Castro ; a Romesch 
Chandra, presidente del Consejo Mundial de la Paz; al general Líber Seregni, 
máximo dirigente del Frente Amplio de Uruguay; al destacado patriota Nelson 
Mandela; a los independentistas puertorriqueños Lolita Lebrón, Rafael Cancel 
Miranda, Oscar Collazo, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero; y con 
carácter póstumo al general Omar Torrijos de Panamá, y a Carlos Fonseca 
Amador, fundador del FSLN y comandante en Jefe de la Revolución Popular 
Sandinista. Recientemente se le otorgó la Orden a los 5 patriotas cubanos 
encarcelados en los EEUU. Estos son Gerardo Hernández Ramón Labañino, 
Antonio Guerrero, Fernando Gonzáles, Rene Gonzáles. También a la Unión de 
Juventudes Comunistas (UJC), la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y 
a la Universidad de La Habana, Cuba.

¡A estudiar y a luchar!
¡Ante la represión, no colaboración!
Federación Universitaria Pro Independencia(FUPI)

Tomado de la Revista Oclae No. 4-5-1980 pgs. 13-16

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