[indymediapr] Fwd: Debate sobre la protesta de la Alianza

Alvin Couto arcouto en gmail.com
Mar Sep 4 14:33:54 UTC 2007


 Entre el Triunfalismo y el Ultra Izquierdismo

Debate sobre la protesta de la Alianza Contra la Convención de la Guardia
Nacional.

Sábado, 1 de septiembre de 2007

Entre evaluaciones de "un rotundo fracaso" y "un mensaje antimilitarista de
gran impacto al país" se ha abierto un debate sobre el alcance de las
protestas a la Convención de la Guardia Nacional. Entiendo que algunas de
las evaluaciones presentadas no han sido balanceadas ni justas, y oscilan
entre la crítica negativa y tendenciosa por un lado, y la adulación y la
autocomplacencia por el otro. Entre el 'todo estuvo mal' y el 'todo estuvo
bien' debemos aproximarnos a un balance crítico que identifique los aportes
y aciertos del proceso, al igual que sus limitaciones y defectos.

La actividad fue organizada por activistas sociales de diversas tendencias
pero que tienden a ser independentistas en su gran mayoría. El deseo de los
organizadores era atraer a sectores más allá del independentismo. Querían
convocar a una demostración amplia en repudio al militarismo y la guerra.
Sin embargo escogieron tres consignas abstractas "anticolonialismo,
antiimperialismo, antimilitarismo". La convocatoria fue percibida por muchos
como una orientada al independentismo. Dos sindicatos rechazaron la
convocatoria por esa razón, y los organizadores cambiaron las palabras de la
convocatoria ocho veces pero no cambiaron el mensaje. Inseguros de como
atraer a otros sectores, al final concluyeron que solo el independentismo
respondería a la convocatoria.

Yo propuse que se asumiera la consigna "por el fin de la ocupación y el
regreso inmediato de las tropas de Irak y Afganistán", una consigna que es
casi universal entre los sectores opuestos a la guerra alrededor del mundo,
pero ésta fue rechazada por la Alianza. En lugar de proponer ideas concretas
y apelar a los sectores afectados por la guerra de forma directa, la Alianza
relegó a cada organización la presentación de consignas más especificas.
Como consecuencia el mensaje de la Alianza resultó despolitizado e
intangible. La guerra, ese evento central a toda discusión política actual,
fue sentado en el asiento trasero, mientras "el turismo de muerte" fue
sentado en el lugar del conductor. Más allá de la denuncia moral a la muerte
y la destrucción, no se transmitió el significado y horror de la guerra en
su concreción: con su tortura y sus mercenarios; la magnitud de la perdida
humana con miles de muertes indiscriminadas; las violaciones sexuales a
civiles, prisioneros y personal militar; los efectos de la guerra entre los
soldados y sus familiares como los stop loss o extensiones al periodo de
tiempo en combate, los periodos de espera de meses antes de recibir
servicios médicos a los veteranos, o la alta taza de suicidios entre los
soldados que regresan de Irak y Afganistán. Estos temas tenían el potencial
de atraer a miles de personas independientemente de sus preferencias de
estatus político para Puerto Rico.

Los independentistas no tienen que esconder su independentismo para ser
efectivos. Pero no deben hacer del apoyo a la independencia una condición
para participar en los movimientos. Con puntos de unidad mínimos, en este
caso la oposición a la guerra, el independentismo podría entrar en contacto
y discusión con miles de personas a quienes presentaría sus ideas políticas
y potencialmente ganaría a muchos al ideal independentista en el curso de
trabajar conjuntamente en la solución de diversos problemas sociales.

Sirva de ejemplo que en la demostración del domingo 26 de agosto, uno de los
grupos más organizados fue en busca de denunciar el asesinato policiaco de
Nelson Santiago en Las Piedras. Alrededor de 15 personas con tres
cruzacalles mantuvieron una presencia visible durante toda la actividad.
Dudo mucho que esas personas eran todas independentistas, probablemente solo
una minoría de ellas si acaso. Fue la brutalidad policiaca y el deseo de
combatirla lo que los llevó a la protesta de la Alianza.

Otro elemento que caracterizó la actividad fue su montaje como espectáculo
en lugar de acto de discusión política. El espectáculo no solo incluye actos
artísticos sino una orientación en el diseño de la actividad orientado a
impactar a los medios de prensa y a la opinión pública a través de esos
medios. Esta visión ignora o relega a un segundo plano la necesidad que
tienen los movimientos de intercambiar y debatir ideas y propuestas sobre
tácticas y estrategias. Las movilizaciones ejercen gran influencia sobre la
conciencia y la confianza de lucha de los participantes. Son una oportunidad
de generar un debate público y someter a la consideración de los
participantes toda una variedad de concepciones organizativas. Así, en lugar
de educar pasivamente a la opinión pública, las movilizaciones son parte de
un proceso activo de autoeducación colectiva y formación política.

La actividad de la Alianza también optó por la uniformidad en el mensaje. En
vez de apreciar la riqueza que aportarían diversos oradores con variados
puntos de vista, la mayoría en la Alianza votó por definir la unidad como
uniformidad al determinar que solo habría un mensaje único. En este sentido
siento que como movimiento no hemos aprendido las lecciones de la lucha de
Vieques, en la cual el ideal de la uniformidad caracterizó la idea del
consenso.1
En la Alianza, esta tradición de 'unidad como uniformidad' produjo una
declaración unitaria de gran pobreza política, que ni siquiera pide el fin
de la guerra de forma concreta y explicita, aunque está implícito. En lugar
de pedir el cierre de Guantánamo solicita una investigación. Mientras
activistas antiguerra de todas partes del mundo exigen el regreso de las
tropas de la coalición (sin soldados no hay guerra,) la Alianza se
autolimita a demandar "el regreso de las tropas boricuas".

El proceso de negociación con las autoridades también fue cuestionable.
Argumenté que no negociáramos con la Policía y reclamáramos nuestro derecho
a protestar libremente. Hace tiempo que la Policía de Puerto Rico viene
demostrando su intención de establecer un sistema de corrales como lo hacen
en la ciudad de Nueva York. La mayoría en la Alianza lo entendió de otra
manera y un complicado proceso de negociación dio paso a un arreglo que
coloca al Superintendente de la Policía en la posición de arbitro de las
garantías constitucionales, función que no le corresponde y precedente que
no debemos permitir que se repita.

La Alianza decidió "desalentar" la participación de enmascarados
alegadamente preocupados con la posible penetración de provocadores. Como
resultado el Comité de Seguridad se excedió con algunos artistas
enmascarados más preocupados con fiscalizar a los participantes que con
proveerles seguridad ante la policía o las turbas. En el futuro debemos
asegurarnos que nuestros propios mecanismos de seguridad respeten el derecho
a la libre expresión y todos los derechos civiles que nosotros mismos le
exigimos al Estado.

Dicho todo lo anterior, es absurdo catalogar la actividad como "un rotundo
fracaso". Tampoco fue "un éxito". La actividad que atrajo alrededor de 1500
personas fue una de las más grandes actividades antiguerra en mucho tiempo.
En lugar de sentirnos desmoralizados e impotentes al escuchar las noticias
de una convención militar en Puerto Rico, salimos a la calle a manifestar
nuestra protesta y confirmamos que otras personas también repudian la
guerra. Se verifica así que es posible comenzar a organizarse para cambiar
el mundo. Aunque hoy no existan los balances de fuerza para detener la
convención, es decir para resistirla, hoy organizamos la protesta simbólica,
para crear las condiciones organizativas que en el futuro lleven no solo a
la resistencia, sino a la toma del poder.

Entiendo que la actividad de la Alianza fue una aportación valiosa a la
lucha contra la guerra aunque mucho de su potencial fue desaprovechado. No
creo que la protesta afectara significativamente la celebración de la
convención, pues más allá de pequeños cambios de algunas actividades, la
convención se realizó exitosamente. Pero quedó establecida la voz de
protesta de una minoría que repudia la guerra y a los que se lucran de ella.

El compañero Gazir Sued ha señalado sobre la actividad que: "cuatro gatos en
Puerto Rico protestamos pacíficamente, en ley y orden, las atrocidades de la
guerra." Pero cuando cuatro personas subieron a las grúas de Paseo Caribe,
Sued no se refirió a ellos como "cuatro gatos." 2 Aquí el problema no es el
número de participantes sino los métodos de lucha. Identificar mecánicamente
las formas confrontacionales de lucha como necesariamente superiores es un
error. El carácter de una protesta depende de los balances de fuerza, los
niveles de conciencia y la capacidad organizativa.

Nos guste o no nos guste, los niveles de conciencia de los movimientos deben
ser nuestro punto de partida. Si el pacifismo domina en un movimiento, la
solución no es separarse o sustituirse. Tampoco lo es adaptarse al
pacifismo. La pregunta es cómo trabajar en conjunto con el movimiento y a la
vez demostrar los limites y desventajas del pacifismo, persuadir a números
crecientes de activistas de su carácter reaccionario y fomentar que esa
ideología sea superada.

Pretender ignorar el problema de la conciencia de los movimientos para
concentrarnos en las posiciones que creemos están correctas, aunque lo
estén, es ultraizquierdismo. Sued evidencia su postura cuando hace
referencia a la paz y a la idea de dios. "... la Paz es un engaño.
¡Eliminemos esta palabra de una vez por todas! Lo mismo hagamos con Dios..."

De golpe y porrazo se excluye del debate a todo aquel que tenga alguna
ilusión en estos conceptos, es decir, a la gran mayoría de las personas.

Donde quiera que exista violencia y opresión, los afectados van a aspirar a
vivir en paz. Levantarán el reclamo de paz como quien demanda un derecho
democrático. No estarán equivocados en querer la paz. Será función de los
activistas recordarles que sin justicia o en la pobreza la paz se vuelve un
concepto hueco. No se trata de regañar a los que desean la paz, sino de
ganarlos a posiciones más avanzadas.

Con la religión sucede algo similar. Para los que somos críticos de la
religión, somos ateos o defendemos la racionalidad ante la superstición o
combatimos la penetración de la religión en la educación pública, todavía
debe ser posible interactuar con el resto de los mortales. Si hicieramos del
rechazo a la idea de dios una condición para oponernos a la guerra entonces
si que seríamos cuatro gatos y qué se ganaría con ello.

No todos los grupos religiosos aportan el mismo contenido a las luchas.
Durante la lucha de Vieques el Reverendo Estrada intentaba descarrilar lo
político hacia lo religioso y la Diósesis de Caguas fue responsable de la
desmovilización de la lucha en los portones del Campamento García. Sin
embargo, en la huelga contra el alza en la matricula de la UPR en 1981, la
Juventud de Acción Católica (JUC) jugó un papel progresista al inyectar
militancia al proceso y en la Revolución Nicaraguense sectores religiosos
fueron parte importante del movimiento revolucionario.

Ni la conciencia política ni la conciencia religiosa son puras. Nos toca
trabajar con cada sector hasta donde esté dispuesto a llegar, y estar listos
a superarlos cuando sea necesario. De cada tradición política, de cada
cultura, de cada ideología debemos identificar los elementos progresistas y
fortalecerlos, a la vez que identificamos los elementos atrasados y
reaccionarios para combatirlos.

Mientras la guerra sigue devastando las vidas de miles y miles de personas y
la administración Bush continúa incrementando el número de tropas a la vez
que pierde credibilidad progresivamente, nosotros en Puerto Rico no hemos
logrado generar un movimiento antiguerra inclusivo. En lugar de debatir
quienes pueden participar del movimiento, o imponer condiciones
uniformadoras o de pertenencia a ideologías políticas, debemos abrir el
movimientos a todos. La unidad en la acción, el respeto a la diversidad y el
debate democrático serán elementos esenciales para lograrlo.

1- La insistencia de muchos de operar a partir de un consenso nacional por
Vieques permitió que la derecha se organizara, sin oposición, al interior
del movimiento. Una vez listos sus planes, actuaron para debilitar y
boicotear la lucha. En lugar de enfrentar abiertamente a la derecha y
denunciar sus intensiones de neutralizar el movimiento, los líderes pro
Vieques entregaron el liderato a los sectores religiosos quienes con su
conservadurismo sirvieron de factor retardatorio hasta llevar a la
parálisis. Los dirigentes viequenses en su mayoría fueron incapaces de
romper con la administración Calderón, que conspiraba contra ellos, y
permanecieron hasta el final convencidos que necesitaban mantenerse unidos a
sus carceleros.

2. En el caso de los compañeros de Amigos del Mar en Paseo Caribe su
iniciativa fue de gran valor para catapultar a las primeras planas la
discusión sobre los desarrolladores y la corrupción en la otorgación de
permisos. El campamento que establecieron sirvió de centro de reunión para
los activistas que fuimos a apoyar, pero el potencial del campamento no fue
maximizado. No se abrió un proceso de discusión colectiva y menos de toma de
decisión democrática y la posibilidad de utilizar el campamento como vínculo
entre diversas luchas similares que hoy se encuentran fragmentadas no se
cumplió. De manera importante, el Tribunal del Pueblo sirvió para documentar
y establecer la legitimidad de los reclamos de los activistas pero puso
punto final al momento de lucha de manera prematura.



Roberto Barreto
------------ próxima parte ------------
Se ha borrado un adjunto en formato HTML...
URL: http://lists.indymedia.org/pipermail/cmi-pr/attachments/20070904/1e4cf7a2/attachment-0001.htm 


Más información sobre la lista de distribución cmi-pr