[Cmi-sucre] James Petras: Mesoamérica llega a Norteamérica
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cmisucre en indymedia.org
Jue Mayo 4 11:25:00 PDT 2006
Mesoamérica llega a Norteamérica
JAMES PETRAS (01/05/2006 15:43)
http://bolivia.indymedia.org/es/2006/05/28816.shtml
BAJO LA SIGUIENTE CONVOCATORIA, MILES TRABAJADORES LATINOS EN ESTADOS
UNIDOS, CONVOCADA YA DESDE EL MES PASADO, REALIZARON MARCHAS Y UN BOICOT A
LOS PRODUCTOS GRINGOS, LAS MARCHAS HASTA AHORA HAN SIDO MULTITUDINARIAS Y
HAN RECORRIDO DIFERENTES ESTADOS DE EE.UU. AHORA PRESENTAMOS UN ARTÍCULO
PUBLICADO EN REBELION, DE JAMES PETRAS SOBRE EL MOVIMIENTO DE INMIGRANTES
EN ESTADOS UNIDOS
01-05-2006
Mesoamérica llega a Norteamérica: dialéctica del movimiento de
trabajadores inmigrantes
James Petras
Rebelión
Entre el 26 de marzo y el 1 de mayo del presente año 2006, cerca de cinco
millones de trabajadores inmigrantes y ciudadanos solidarios salieron a la
calle en casi un centenar de ciudades de Estados Unidos. Se trata de la
mayor y más apoyada manifestación de trabajadores de la historia de EE UU.
En ningún momento de sus 50 años de historia, la confederación
estadounidense de sindicatos AFL-CIO ha sido capaz de movilizar siquiera
una fracción de los trabajadores que ha convocado el movimiento de
trabajadores inmigrantes. El surgimiento y auge del movimiento se enmarca
en la experiencia histórica de los trabajadores inmigrantes (en su mayoría
de México, América Central y el Caribe), en la experiencia de explotación
y racismo a que se enfrentan hoy en EEUU, y en un futuro que les ofrece
prisión, expulsiones y desahucios.
El movimiento de trabajadores inmigrantes está comprometido en una lucha
política independiente, dirigida contra los gobiernos locales, estatales y
en particular contra el gobierno federal. El objetivo inmediato del
movimiento es acabar con una legislación del Congreso de EEUU que persigue
la criminalización de los trabajadores inmigrantes empleados y un
“compromiso” que busca separar a los trabajadores recién llegados de los
trabajadores llegados antes. La principal demanda de los trabajadores
inmigrantes es la legalización de todos los trabajadores, antiguos y
nuevos. La opción por métodos de acción directa es una respuesta a la
falta de efectividad de las actividades legalistas y de cabildeo de las
organizaciones “latinas” controladas por la clase media establecida, y el
fracaso total de la confederación de sindicatos y sus afiliados para
organizar a los trabajadores inmigrantes en sindicatos o siquiera formar
organizaciones de solidaridad.
Si deseamos comprender la dinámica de crecimiento del movimiento de
trabajadores inmigrantes en EEUU y su militancia, es preciso analizar los
profundos cambios estructurales sobrevenidos en las décadas de 1980 y 1990
en México y América Central.
El ALCA, las guerras por procuración y los mercados libres
A comienzos de la década de 1980, Estados Unidos, por mediación del FMI, y
los presidentes-clientes de México (Salinas, Zedillo y Fox) promovió una
política de “libre comercio” en la que colocó la etiqueta de Area de Libre
Comercio de América del Norte (ALCA). Dicha política abrió las puertas de
par en par a la entrada masiva de productos agrarios estadounidenses
fuertemente subvencionados que han debilitado a los pequeños y medianos
agricultores. Las inversiones extranjeras a gran escala en el comercio al
por menor, la banca y las finanzas han dado como resultado la bancarrota
de millones de pequeños empresarios. El crecimiento de las zonas francas
industriales (maquiladoras) ha degradado la legislación laboral y la
protección social. Los pagos de la deuda externa, la corrupción en el
proceso de privatización y el crecimiento a gran escala de los empleos
precarios han producido una reducción de los salarios en términos
absolutos, a la vez que se ha multiplicado la cifra de multimillonarios
mexicanos. Enormes beneficios y pagos de intereses a las grandes compañías
del Norte salieron del país en dirección a Estados Unidos, acompañando a
miles de millones de dólares apropiados por políticos corruptos y
blanqueados por bancos estadounidenses, como el CITI Corporation.
Al flujo al exterior de beneficios e intereses pronto siguió el de los
trabajadores rurales y urbanos desplazados y empobrecidos. El
razonamiento, con arreglo al “libre mercado”, era que la libre circulación
de capital estadounidense hacia México iría acompañada de la libre
circulación de trabajadores, trabajadores mexicanos, hacia el vecino del
Norte. Pero EEUU no llevó a la práctica la doctrina del “libre mercado”,
sino que persiguió únicamente una política de entrada ilimitada de
capitales en México y una política restringida de inmigración laboral.
Las políticas de libre mercado crearon un enorme ejército de reserva
formado por desempleados y subempleados mexicanos, a la vez que las
restricciones legales a la libre inmigración obligaban a los trabajadores
a cruzar la frontera sin documentos legales.
La enorme entrada de trabajadores no era simplemente resultado de la
búsqueda, por parte de los trabajadores mexicanos y centroamericanos, de
mayores salarios: era el resultado de las adversas condiciones
estructurales impuestas por el ALCA, que expulsó a los trabajadores de su
puesto de trabajo. La estructura del libre mercado mexicano es un “modelo
de acumulación centrado en el Imperio”, y como tal estructura centrada en
el Imperio, se convirtió en un imán que atrajo a los trabajadores en busca
de empleo en el Imperio.
El segundo rasgo estructural de importancia que provocó movimientos
masivos de trabajadores desde América Central fueron las guerras
imperiales de la década de 1980: la masiva intervención militar
estadounidense librada por procuración en Nicaragua, El Salvador,
Guatemala y Honduras destruyó en toda América Central la posibilidad de
realizar reformas sociales y establecer economías viables. Con su
financiación de los escuadrones de la muerte y la práctica de lucha
contrainsurgente de tierra calcinada, EEUU expulsó a millones de
centroamericanos del campo y les obligó a hacinarse en villas miseria
urbanas y emigrar a México, EEUU, Canadá y Europa. El “éxito”
estadounidense en la imposición de gobiernos derechistas corruptos en toda
la zona acabó con toda posibilidad de mejora individual o colectiva en el
marco de las economías nacionales. La puesta en práctica de medidas
neoliberales produjo un desempleo mayor y un descenso acentuado en los
servicios sociales, forzando con ello a muchos trabajadores a buscar
empleo en el Imperio, precisamente en el lugar de origen de su miseria.
Un legado de lucha: la militancia en los trabajadores emigrantes
La primera oleada de inmigrantes, en los años ochenta, como epílogo del
choque neoliberal y del terror militar, buscaba trabajo de cualquier tipo,
en el anonimato e incluso en las peores condiciones; muchos de sus
componentes disimularon su pasado militante pero no lo olvidaron. A medida
que la afluencia de trabajadores inmigrantes aumentaba, en las principales
ciudades de California, Texas, Arizona y Nuevo México se concentraban
grandes cantidades de trabajadores latinoamericanos. Ello condujo a la
creación de una densa red de clubes sociales, culturales y deportivos, y
de organizaciones informales basadas en anteriores vínculos familiares, de
barrio o regionales. Florecieron muchos pequeños negocios, aumentó el
poder adquisitivo, aumentó también la asistencia de niños a escuelas en
que los latinoamericanos ya eran mayoritarios, y numerosas estaciones de
radio se dirigían a los trabajadores inmigrantes en su propia lengua.
Pronto, el sentimiento de solidaridad creció por la simple fuerza del
número, la facilidad de comunicación, la proximidad de otros trabajadores
compatriotas, y por encima de todo de la experiencia común de una
explotación no sujeta a regulación ni a moderación, en los peores y peor
pagados empleos, todo lo cual iba acompañado de actitudes racistas por
parte de empresarios, trabajadores blancos, policías y otras autoridades.
La decisión del Congreso de añadir a todo ello nuevas amenazas de
encarcelamiento y expulsiones masivas coincidió con la profundización y el
crecimiento de redes sociales y solidarias en el interior de las
comunidades latinas. La anterior militancia proveniente de la resistencia
popular masiva a los escuadrones de la muerte en El Salvador, el gusto por
la libertad y la dignidad adquirido durante el periodo sandinista en
Nicaragua, los múltiples movimientos campesinos de México “salieron del
armario” y hallaron nueva expresión social en el movimiento de masas de
los trabajadores inmigrantes.
La convergencia de una militancia sumergida o latente con la exigencia de
derechos laborales y reconocimiento legal en el nuevo contexto de
explotación/represión dio impulso a la solidaridad social de comunidades
enteras. Participaban en ella familias y barrios enteros, y personas de
toda edad: estudiantes de secundaria junto a trabajadores de la
construcción, jardineros, empleados de talleres de confección y empleados
domésticos llenaron las calles de Dallas y Los Angeles con cientos de
miles de manifestantes, para gran sorpresa de los observadores no
latinoamericanos, desconocedores del legado histórico, de las potentes
redes sociales y de la decisión que impulsaba a esas gentes a decir basta
y movilizarse ante dos opciones: o luchar por la vida o ser expulsados y
encarcelados
En resumen, no es posible comprender la masiva inmigración desde México
sin prestar atención al masivo flujo de capitales estadounidenses hacia
ese país, a su destructivo impacto en las relaciones socioeconómicas y al
reflujo o transferencia no regulada de beneficios e intereses en dirección
a EEUU. Del mismo modo, no es posible explicar los grandes flujos de largo
plazo de inmigrantes desde América Central a EEUU sin tener en cuenta el
flujo masivo de armas estadounidenses puestas en manos de las clases
dirigentes de la región, la destrucción a gran escala de la agricultura de
pequeña escala, la restauración en el poder de las oligarquías
cleptocráticas y el retroceso de las reformas sociales, especialmente en
Nicaragua.
La emigración de trabajadores centroamericanos y mexicanos es un resultado
directo de la victoria de la contrarrevolución impulsada por Estados
Unidos en la región. La emergencia del actual movimiento masivo de
trabajadores emigrantes es, en cierto sentido, una repetición de las
luchas anteriores entre el capital estadounidense y los trabajadores
mexicanos y centroamericanos en América Central y México, ahora en el
nuevo terreno de la política estadounidense y con un nuevo contenido. La
continuidad de las luchas, en América Central, México y ahora en Estados
Unidos, se fundamenta en las demandas comunes de “autodeterminación” y los
métodos comunes de lucha y acción directa. Todo ello se refleja en la
fuerte componente de clase trabajadora o “popular” de la lucha, y la
memoria histórica de la solidaridad de clase.
Significado del nuevo movimiento de trabajadores inmigrantes (NMTI)
La emergencia de este movimiento masivo de trabajadores inmigrantes abre
un nuevo capítulo en la lucha de la clase obrera, tanto en América del
Norte como en América Central. En primerísimo lugar, representa el primer
gran brote de lucha independiente de la clase trabajadora en EEUU tras más
de cincuenta años de decadencia, estancamiento y retroceso de la
confederación sindical establecida en este país. En segundo lugar, el NMTI
revela un nuevo protagonista, un nuevo sujeto, elemento destacado del
movimiento obrero: el trabajador inmigrante. Mientras que en el pasado los
sectores más dinámicos de la clase obrera organizada en el sector privado
(industria automóvil, camioneros, acero y estibadores (en la costa Oeste)
perdían más de dos tercios de sus afiliados y hoy día representan sólo el
9% de la fuerza de trabajo del sector privado, más de dos millones de
trabajadores inmigrantes se manifestaban y mostraban una clase de
solidaridad social desconocida en Estados Unidos desde los años treinta.
En tercer lugar, el NMTI se ha organizado sin un gran aparato burocrático
sindical y con un presupuesto mínimo basado en el trabajo voluntario
movilizado mediante la comunicación horizontal. De hecho, uno de los
factores clave que explican el éxito de la movilización es que ha estado
en gran parte liberado del lastre de la jerarquía sindical, aun cuando una
minoría de trabajadores participantes eran miembros de un sindicato. En
cuarto lugar, el liderazgo y los estrategas del NMTI eran independientes
de los dos principales partidos capitalistas, en particular del mortífero
abrazo del Partido Demócrata.
Gracias a su independencia política, el NMTI ha salido a la calle, ha
mantenido una actitud crítica hacia la política de los dos partidos
principales de expulsión de los trabajadores inmigrantes, y no se ha
autolimitado a la banal actividad de cabildeo de los políticos en los
pasillos del Congreso. El masivo NMTI ha servido, en cierta medida, como
“polo social” que ha atraído y politizado a decenas de miles de
estudiantes de secundaria, de las escuelas superiores e incluso de las
universidades, especialmente a los de origen latinoamericano. Además, una
minoría de sindicalistas disidentes anglos, progresistas de clase media y
clérigos progresistas han participado activamente en la preparación del
movimiento. La lucha del NMTI es política: va dirigida a influir en el
poder político, la legislación nacional y va contra el gobierno del
“capitalista blanco” que pretende criminalizar y expulsar al “trabajador
moreno”.
El movimiento demuestra lo adecuado de un enfoque que combina las
políticas de raza y de clase. La emergencia de un polo sociopolítico
organizado y masivo basado en los trabajadores tiene el potencial de crear
un nuevo movimiento político que podría llegar a desafiar la hegemonía de
los dos partidos capitalistas. El dinámico crecimiento del movimiento de
trabajadores inmigrantes en EEUU puede formar la base de un movimiento
internacional de trabajadores que, liberado de la tutela de la AFL-CIO,
vaya de Panamá a los estados del Sur, Oeste y Sudoeste de Estados Unidos.
Los vínculos familiares y étnicos pueden reforzar la solidaridad de clase
y crear la base de un apoyo recíproco en las luchas contra el enemigo
común: el modelo neoliberal de capitalismo, el aparato represivo y la
legislación estatales tanto del Sur como del Norte.
La positiva evolución del NMTI enfrenta, no obstante, obstáculos de
crecimiento y consolidación. En primer lugar “del exterior”: numerosos
empresarios despidieron a trabajadores participantes en la primera oleada
de manifestaciones masivas y los trabajadores latinos sindicalizados
recibieron escasa o ninguna ayuda de sus jefes sindicales. En segundo
lugar, tras el éxito masivo de las manifestaciones, numerosos políticos
latinos tradicionales, consultores profesionales, organizaciones no
gubernamentales y jerarcas eclesiásticos se subieron al carro y están
intentando desviar el movimiento hacia los canales convencionales de las
“peticiones” al Congreso o de apoyo al “mal menor” que representan los
políticos del Partido Demócrata. Estos colaboradores de clase media están
intentando dividir el movimiento en favor de sus propios fines y conseguir
una plataforma que les permita medrar en su carrera política.
Asimismo, el movimiento se halla ante el problema de un desarrollo
desigual de la lucha en el seno de la clase trabajadora y entre las
diferentes regiones de Estados Unidos. La mayor parte de los trabajadores
anglos asisten, en el mejor de los casos, pasivamente, mientras que
probablemente más de la mitad consideran a los trabajadores inmigrantes
una amenaza para sus empleos, salarios y comunidades. La falta, en
general, de una educación antirracista y de clase por parte de la
burocracia sindical dificulta en gran medida la unidad de los
trabajadores. Los trabajadores inmigrantes tienen ante sí la tarea de
contactar y establecer coaliciones con trabajadores negros,
puertorriqueños y asiáticos, así como con una minoría de sindicalistas
anglos. Hay también una presión por parte de los líderes de los países
capitalistas de dividir a los trabajadores inmigrantes mediante la
aprobación de legislación que favorezca a los trabajadores legales frente
a los ilegales, los trabajadores contratados a largo plazo contra los
temporales, los alfabetizados contra los poco alfabetizados, los
cualificados contra los no cualificados.
Por último, es preciso hacer frente a la nueva oleada de ataques
policiales a gran escala en los lugares de trabajo y los barrios, en los
que centenares de trabajadores latinos son arrestados y expulsados. Hoy
día, en el mejor estilo nazi, barrios latinos enteros están cerrados y la
policía realiza registros casa por casa. La policía de inmigración ha
aumentado las detenciones masivas en los lugares de trabajo, intentando
provocar un clima de intimidación. Durante la semana del 21 al 28 de
abril, el jefe neocon de la Homeland Security Agency, Michael Chertoff,
dirigió la detención de 1.100 trabajadores indocumentados en 26 estados.
A pesar de estos desafíos, el movimiento de trabajadores inmigrantes está
en ascenso: el 25 de marzo miles de personas se manifestaron, el 10 de
abril más de dos millones salieron a la calle, y el 1º de mayo millones de
ellas participarán en marchas y huelgas masivas. Mientras los políticos
reaccionarios están agazapados en el Congreso, planeando nuevas maneras de
dividir y conquistar el movimiento, millones de miembros del pueblo latino
están en la calle luchando por sus derechos, su autodeterminación y su
dignidad.
27 de abril de 2006
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