[imc-qc] (Llamamiento de intelectuales y artistas estadounidenses contra la guerra)

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Mon Jan 24 07:58:12 PST 2005



Estimados amigos y amigas:
Reproducimos (Llamamiento de intelectuales y artistas estadounidenses 
contra la guerra)


Enviado por: Armando Rama Martell
Capitulo Cubano "En Defensa de la Humanidad"

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No, en nuestro nombre

(Llamamiento de intelectuales y artistas estadounidenses contra la guerra)

Que no se diga que en Estados Unidos la gente no ha hecho nada cuando 
su Gobierno ha declarado una guerra sin límites y ha instaurado nuevas 
medidas represivas.

Los firmantes de este llamamiento invitan a la población estadounidense a 
resistir a las políticas y a las directrices generales que han emergido tras el 
11 de septiembre y que ponen en grave peligro a los pueblos del mundo.

Nosotros creemos que las personas y las naciones tienen derecho a 
determinar su propio destino, libres de cualquier coerción militar de las 
grandes potencias. Creemos que todas las personas detenidas o 
perseguidas por el Gobierno de Estados Unidos deben tener los mismos 
derechos. Creemos que plantear preguntas, criticar y disentir son actitudes 
que deben ser valoradas y protegidas.

Creemos que las personas con conciencia deben asumir la responsabilidad 
de las acciones de sus gobiernos, y ante todo debemos oponernos a las 
injusticias cometidas en nuestro nombre. Invitamos a todos los 
estadounidenses a resistir frente a la guerra y la represión que han sido 
lanzadas sobre el mundo por la administración Bush. Es injusta, inmoral e 
ilegítima. Decidamos hacer causa común con los pueblos del mundo.

Nosotros también hemos contemplado con angustia los terribles 
acontecimientos del 11 de septiembre del 2001. Nosotros también hemos 
llorado las miles de víctimas inocentes y nos hemos horrorizado ante la 
terrible carnicería, que nos ha traído a la memoria escenas similares en 
Bagdad, Panamá o, hace una generación, en Viet Nam. Nosotros también 
nos hemos preguntado, como millones de estadounidenses, cómo es 
posible que algo así haya ocurrido.

Pero mientras el dolor estaba apenas en sus comienzos, las más altas 
instancias han desencadenado su espíritu de venganza. Han acuñado 
una consigna simplista: "buenos contra malos", que inmediatamente ha 
sido adoptada por unos medios de comunicación sometidos y 
acobardados. Nos han dicho que el mero hecho de plantear preguntas 
sobre estos terribles sucesos rozaba la traición. No debía haber debate 
alguno. No había lugar para las dudas éticas o políticas La única 
respuesta posible era la guerra en el exterior y la represión dentro de casa.

En nuestro nombre, la administración Bush, con la casi unanimidad del 
Congreso, ha atacado Afganistán y se ha arrogado, junto con sus aliados, 
el derecho de destruir fuerzas militares en cualquier lugar y momento. Las 
brutales repercusiones se han hecho sentir desde Filipinas hasta Palestina, 
donde los tanques y los bulldozer israelíes han trazado un terrible sendero 
de muerte y destrucción. Y el Gobierno se dispone ahora a emprender una 
guerra total contra Iraq, un país que no tiene ninguna relación con los 
hechos del 11 de septiembre. ¿Qué clase de mundo será este si se permite 
al Gobierno de Estados Unidos lanzar comandos, asesinos y bombas 
dondequiera que se le antoje? En nuestro nombre, el Gobierno ha creado 
en Estados Unidos dos clases de ciudadanos: aquellos a los que al menos 
se les prometen los derechos básicos del sistema legislativo y aquellos que 
ahora no parecen tener derecho alguno. El Gobierno ha arrestado a más 
de mil inmigrantes y los ha encarcelado en secreto y sin límite de tiempo. 
Centenares de personas han sido deportadas y centenares siguen en 
prisión. Por primera vez en décadas, los procedimientos de inmigración 
someten a determinadas nacionalidades a un tratamiento desigual.

En nuestro nombre, el Gobierno ha desencadenado una oleada de 
represión en la sociedad. El portavoz del presidente ha intimidado a la 
gente diciendo que "tengan cuidado con lo que dicen". Los artistas, los 
intelectuales y los profesores disidentes ven sus puntos de vista 
distorsionados, atacados y eliminados. El llamado Patriot Act, junto a un 
sinfín de medidas similares en los diversos estados, da a la policía nuevos 
y más amplios poderes de investigación y secuestro, con la cobertura de 
procedimientos secretos.

En nuestro nombre, el ejecutivo ha usurpado constantemente los papeles y 
las funciones de las otras ramas del Gobierno. Una orden ejecutiva ha 
puesto en funcionamiento los tribunales militares. Una firma presidencial 
basta para definir como "terrorista" a un determinado grupo de personas. 
Debemos tomarnos muy en serio a los gobernantes cuando hablan de una 
guerra que durará una generación y cuando hablan de un nuevo orden. 
Nos hallamos frente a una nueva política imperial hacia el mundo y una 
política interior que genera y manipula el miedo para limitar los derechos.

Hay una estrategia mortal en los acontecimientos de los últimos meses, que 
debe ser vista como lo que es y frente a la cual hemos de resistir.

Demasiadas veces en la historia la gente ha esperado para resistir hasta 
cuando ya era demasiado tarde. El presidente Bush ha declarado: "O con 
nosotros o contra nosotros". Esta es nuestra respuesta: nos negamos a 
que hable en nombre de todos los estadounidenses. No entregaremos 
nuestras conciencias a cambio de una huera promesa de seguridad. 
Decimos NO en NUESTRO nombre. Nos negamos a ser parte de estas 
guerras y rechazamos todas las acciones emprendidas en nuestro nombre 
o por nuestro bienestar. Tendemos la mano a quienes en el mundo sufren 
como consecuencia de estas decisiones.

Mostraremos nuestra solidaridad con las palabras y con la acción. Los 
firmantes de este llamamiento invitamos a todos los estadounidenses a 
unirse a este desafío.

Aplaudimos y apoyamos las propuestas en curso, a la vez que 
reconocemos la exigencia de hacer mucho más para poner fin a esta 
locura. Nos inspiramos en la decisión de los reservistas israelíes que, 
asumiendo un riesgo personal, declaran que hay un límite y se niegan a 
servir en Gaza y en los territorios ocupados.

Nos inspiran los numerosos ejemplos de resistencia y de conciencia que 
nos ofrece la historia pasada de Estados Unidos: desde los que 
combatieron la esclavitud hasta los que pusieron fin a la guerra de Viet 
Nam incumpliendo las órdenes, negándose a incorporarse a filas y 
apoyando a los que resistían.

No permitamos que el mundo que hoy nos contempla se desespere por 
nuestro silencio y nuestra incapacidad de acción. Hagamos que el mundo 
pueda sentir nuestro compromiso. Resistiremos frente a la máquina de la 
guerra y la represión y haremos todo lo posible para detenerla.

Firman:

Michael Albert; Laurie Anderson; Edward Asner, actor; Rosalyn Baxandall, 
historiadora; Russell Banks, escritor; Jessica Blank, actriz y dramaturga; 
Medea Benjamin, Global Exchange; William Blum, escritor; Theresa 
Bonpane; Fr.. Bob Bossie, SCJ; Leslie Cagan; Henry Chalfant, cineasta; 
Bell Chevigny, escritor; Paul Chevigny, profesor de Leyes; Noam Chomsky, 
politólogo y lingüista; Robbie Conal, pintor; Stephanie Coontz, historiadora; 
Kimberly Crenshaw, profesora de Leyes; Kia Corthron, dramaturga; Kevin 
Danaher, Global Exchange; Ossie Davis, actor: Mos Def, músico; Carol 
Downer, directora del Centro Feminista de Salud de la Mujer; Eve Ensler, 
dramaturga; Leo Estrada, profesor de la UCLA; John Gillis, escritor; Rutgers 
Jeremy Matthew Glick, editor de Another World Is Possible; Suheir 
Hammad, escritor; Rakaa Iriscience, intérprete de hip hop; David Harvey, 
antropólogo; Erik Jensen, actor y dramaturgo; Casey Kasem Robin D.G. 
Kelly; Martin Luther King III; Barbara Kingsolver; C. Clark Kissinger, Refuse 
and Resist!; Jodie Kliman, psiocóloga; Yuri Kochiyama; Annisette & Thomas 
Koppel, cantantes y compositores; Dave Korten, compositor; Tony 
Kushner, dramaturgo; James Lafferty, director ejecutivo de la, National 
Lawyers Guild en Los Angeles; Rabbi Michael Lerner, editor de TIKKUN 
Magazine; Barbara Lubin; Anuradha Mittal, codirector del Institute for Food 
and Development Policy/Food First; Malaquias Montoya, artista plástico; 
Robert Nichols, escritor; Rev. E. Randall Osburn, vicepresidente de la 
Southern Christian Leadership Conference; Grace Paley; Jeremy Pikser, 
guionista de cine; Juan Gómez Quiñones, historiador; Michael Ratner, 
presidente del Center for Constitutional Rights; Adrienne Rich, poeta; Boots 
Riley, arista de hip hop; David Riker, cineasta; Edward Said; Starhawk 
Michael Steven Smith, de la National Lawyers Guild; Bob Stein, publicista; 
Gloria Steinem; Alice Walker; Naomi Wallace, dramaturga; Rev. George 
Webber, presidente emérito del NY Theological Seminary; Leonard 
Weinglass, abogado; John Edgar Wideman; Saul Williams, declamador; y 
Howard Zinn, historiador.




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